
El excelente rendimiento del titanio en entornos marinos les ha valido a los ingenieros el término "metal marino". Otros metales, como el acero y el cobre, son propensos a sufrir corrosión por picaduras, corrosión por grietas y corrosión microbiana, mientras que el titanio tiene una resistencia única al agua salada y a la corrosión atmosférica marina.
Otra ventaja importante del titanio es su extremadamente alta relación resistencia-peso, que es una característica extremadamente valiosa en los campos de la ingeniería marina y offshore. Su resistencia a la tracción es aproximadamente equivalente a la del acero, pero su peso es un 45% más liviano. En comparación con el aluminio, el titanio pesa un 60% más, pero su resistencia es el doble que la del aluminio.
Desde una perspectiva económica, en comparación con muchas aleaciones de acero o níquel, el titanio es relativamente económico. Además de la inversión inicial, la durabilidad del titanio también supone un ahorro de costes a largo plazo, ya que tiene una vida útil más larga y requiere menos mantenimiento y reparación.