
En resumen, las aleaciones a base de níquel son imprescindibles en esos campos de alta gama debido a su resistencia al calor, a la corrosión y a su solidez. Pero mecanizarlos con precisión es complicado y exige mucho: cada parte del proceso tiene que ser estricta.
Existen toneladas de aleaciones a base de níquel, como las series Inconel y Hastelloy. Cada uno tiene diferentes composiciones y propiedades químicas. Antes de empezar a mecanizar, es necesario conocer sus especificaciones: qué tan duros son, qué tan flexibles y qué tan bien conducen el calor. Tomemos como ejemplo el Inconel 718: es fuerte y resiste la corrosión, pero no transfiere bien el calor. Cuando lo cortas, se genera mucho calor, lo que desgasta las herramientas y deforma la pieza.
Antes incluso de empezar a cortar, debes configurar la máquina correctamente. Verifique que sea preciso, ajuste la velocidad del husillo, la rapidez con la que se mueve la herramienta y la profundidad del corte, todo en función de lo que necesita la pieza. Estas configuraciones son importantes tanto para la calidad como para la velocidad. Para las aleaciones a base de níquel, la velocidad de corte suele estar entre 20 y 100 metros por minuto y la velocidad de avance es lenta. La profundidad del corte depende de la cantidad de material que necesite eliminar y de la resistencia de la herramienta: más profunda para desbaste y menos profunda para acabado. Por ejemplo, cuando se trabaja con Inconel 625, una velocidad de corte de 40 m/min, un avance de 0,1 mm por revolución y una profundidad de 0,5 mm funcionan bastante bien.
Cortar aleaciones a base de níquel genera mucho calor, lo que puede estropear las herramientas y la pieza. Por eso necesita una buena refrigeración y lubricación. Los métodos habituales son verter refrigerante, rociarlo o enfriarlo a alta presión. Verter es básico, rociar es mejor y el enfriamiento a alta presión puede eliminar rápidamente el calor y salvar las herramientas. Usted elige el método según el proceso y las necesidades de la pieza.
Un orden de proceso inteligente es clave para hacerlo bien. Siga las reglas: primero duro, luego bien; hacer las superficies planas antes de los agujeros; y haga las superficies de referencia primero. Entonces, primero, desbaste el material sobrante y luego termínelo para obtener la precisión. Haga las partes planas y luego úselas como base para perforar agujeros. Y siempre haz primero las superficies que usarás como referencia.